viernes, 22 de abril de 2011

VOCIFERANDO TU NOMBRE

J.
Ese vaso que termina, casi,  por morir en el ultimo trago transpiraba como tu jadeo minúsculo, casi imperceptible a los odios sordos de los deseos de la lujuria.

Y te bebo en el ultimo sorbo y así transcurre la noche, tan cargada de soledades que solo azotan el cerebro; 


y hoy te recuerdo.

Miro la angustia tergiversada en una falsa sonrisa de esperanza reflejada en el espejo, angustia que escupe catarros de humo en cada bocanada que suspiro en tu espera. Falsa esperanza de esperar lo que nunca llega, lo que solo es parte del viento. 

A veces he creído necesario prostituir estos sentimientos para remplazar el vació que lleva tu nombre. Sin duda cometí tal error. Y digo error porque no creo en casualidades, las casualidades son actos que aparecen sin ser esperados.

Y hoy, ahora y aquí, te espero.

Deambulo errante como fantasma en el lecho de un infierno circular que se encierran en recuerdos limitados a tu figura. Silueta que velan mis ojos en el crudo y amargo sabor de días que se ríen en el calendario, días que me señalan con veinte dedos como eructando recuerdos en  mi rostro; mal aliento de caminos que escogí seguir sin saber que la angustia de la perdida seria peor que la angustia de tus sombras.

Se que a lo mejor, en honor a mi realidad, te importe una mierda lo que digo. Seguramente tomaras mis palabras como quien vomita una resaca de una mala noche de jolgorio, pues es mejor una noche de jolgorio a estas horas funestas de condimentos acervados que solo causan una sapidez de bilis amarga, repugnante en la garganta.

Y mi mentira es esta: Por qué te espero? Y mi verdad: porque al perderte solamente me perdí en un océano de soledades pestilentes de tu aroma.


Pero que no dejan de ser soledades... 
 

domingo, 3 de abril de 2011

BOCETOS DE TI

Te dibujo entre la humedad de estas cuatro paredes
retratando en el espejo el labial de tus besos,
instantes de delirios en los que sumerjo mis labios
para besar la fragancia que se desgrana del ribete de tu boca.


Recorro cada linea que traza tu sonrisa en el techo,
rezando en mi interior para que el lienzo de tu piel
no me abandone en esta horas escasas de vos,
horas con esa suerte de magia, y a veces de pena.


Te dibujo en el viento para que escuches mi murmuros,
sonidos que parpadean recorriendo por completo mis venas, 
clavándose como alfileres en un cielo gris 
de arco iris, hechos lluvias  que caen del suelo a ti.


Te dibujo en mis ojos donde quisiera ser el tinte en tu danza
para bailar el vals de la olas que juegan en el vientre de tu océano,
que viajan despojándose de las corteza de la soledad
al infinito horizonte de tu alma, lugar donde obsequio mi corazón.


Ya no quiero dibujarte, solo quiero esperarte.
Espera a que vengas a quitarme de estas cuatro paredes
que retratan el lienzo de tu sombra,
sombras que se tiñen en una realidad tan cruda
como lo son las sobras de tu ausencia.